Sin una sola palabra

Sin una sola palabra 2018-09-10T09:10:01+02:00

Project Description

Nuestros relatos

Sin una sola palabra

Naroa tiene dos años y medio. Su vocabulario es aún muy escaso pero se hace entender magníficamente con gestos categóricos, sonidos sugerentes y elocuentes miradas. De igual manera, comprende a la perfección lo que le dicen, atenta al tono de voz y a la expresión de las caras o ademanes. Es tanta su habilidad para interpretar a los que le rodean que, en ocasiones, parece adivinar sus intenciones con antelación. Como la vez aquella en la que se lanzó al suelo segundos antes de que su hermano le tirara el balón a la cabeza, furioso por haber sido acusado de su última trastada. O como cuando se subió a la silla y de allí a la mesa del jardín, con gran peligro de caerse pero evitando que el perro intruso la mordiera, cosa que hizo a continuación con la otra niña que jugaba con ella.

Hace tres semanas, sus padres la llevaron al zoo. Se detuvieron ante la jaula del gran oso pardo, admirando sus pausados y seguros movimientos. Al poco, en la jaula vecina salió del cubil la osa con sus dos oseznos. Tras verlos jugar un rato, los padres decidieron seguir adelante. Pero Naroa se resistía. Con los brazos estirados, ligeramente separados del cuerpo como si fuera a echar a volar, y los pies firmemente anclados en el suelo, sus ojos no se separaban del oso grande, sin pestañear siquiera. Parecía ver algo distinto en los rugidos y embestidas del papá oso contra la reja de separación. Miraba, mortalmente seria, los ademanes y puesta en pie del animal contra la verja de la jaula contigua, mientras los demás espectadores reían y jaleaban lo que parecía ser un claro interés por reunirse con el resto de su familia.

Naroa permaneció quieta, muda, con el semblante pálido, hasta que sus padres la arrastraron fuera del recinto, envuelta en un mar de lágrimas y gritos escandalosos. La calmaron, sin darle mayor importancia, hasta que, a la mañana siguiente, leyeron en el periódico la noticia sobre la tragedia: poco después de que ellos se fueran, el oso grande había roto la reja de separación entre jaulas  y acabado con los oseznos.

La autora

Fernanda Ajuria

Fernanda Ajuria es el pseudónimo que utiliza Carmen Garaizar para la escritura de ficción. Representa para ésta la libertad de imaginar lo posible y lo imposible, la curiosidad por lo interesante, el interés por lo que le rodea y las ganas de disfrutar los años que le queden por vivir, antes de que se acaben.